Los nevus melanocíticos, los «lunares» que todos conocemos, son tumores benignos formados por agrupaciones de células llamadas células névicas.
Los nevus melanocíticos, los «lunares» que todos conocemos, son tumores benignos formados por agrupaciones de células llamadas células névicas. Los lunares se clasifican en: a) congénitos, presentes desde el nacimiento, y b) adquiridos, que aparecen más tarde. Un lunar puede extirparse porque: a) se considera sospechoso de transformación, b) está en un lugar que se lesiona con frecuencia y causa problemas en el día a día, c) supone un problema estético. El método más adecuado para extirpar un lunar debe decidirse tras hablarlo con el dermatólogo. La elección del método de extirpación adecuado se basa en los resultados del mapeo, la dermatoscopia digital y la valoración clínica de los lunares.
En general, los métodos de extirpación de lunares son los siguientes:
Se elige como método de extirpación solo cuando existe una certeza absoluta de benignidad. La lesión se retira de forma más superficial y normalmente la intervención no deja cicatriz.
La extirpación se realiza con anestesia local (solución de lidocaína). Tras anestesiar la zona, el lunar que sobresale se retira con una hoja. Para completar la extirpación y para la hemostasia se utiliza láser de CO2 o diatermia.
Los lunares sospechosos de malignidad o los lunares planos se extirpan quirúrgicamente con un margen alrededor (márgenes sanos), para eliminarlos por completo y enviarlos a biopsia. En caso de extirpación quirúrgica queda una marca (cicatriz), según la profundidad y el tamaño del lunar, el método de extirpación y la capacidad de cicatrización de cada organismo, aunque puede mejorarse más adelante con láser.