Mapeo de lunares

Los nevus (lunares) son lesiones que en su gran mayoría son benignas.

Melanoma

Para el diagnóstico del melanoma y de las lesiones pigmentadas de la piel se utilizan métodos especiales, como la dermatoscopia y el mapeo por ordenador.

El control inicial de los lunares se realiza mediante una exploración clínica minuciosa junto con la dermatoscopia. Esta última es un método clínico especial en el que se utiliza el dermatoscopio, es decir, una lente especial de alta resolución y nitidez que permite al dermatólogo ver «dentro» de la lesión. Así se valoran en una primera fase los lunares y se decide si un lunar debe extirparse quirúrgicamente.

Algunas personas con muchos lunares necesitan un mapeo digital de lunares. En el mapeo digital se utilizan lentes de altísima resolución para registrar incluso las características más sutiles de los lunares. Este método permite fotografiar digitalmente zonas del cuerpo para poder registrar y valorar la posible aparición de nuevos lunares, y además permite registrar cada lunar por separado.

Todo el procedimiento no supera una hora y suele repetirse cada año, o antes si se considera necesario.

En los pacientes que pertenecen a grupos de alto riesgo de cáncer de piel se recomienda un control periódico del tamaño y de la estructura microscópica de los lunares.

Melanoma, la forma más peligrosa de cáncer de piel

Extirpación de lunares

Si se detectan lunares sospechosos, le daremos toda la información para programar el tratamiento o la extirpación adecuados. Si un lunar es benigno pero desea extirparlo por motivos estéticos o funcionales, puede pedir cita para la extirpación.

 

Los nevus melanocíticos, los «lunares» que todos conocemos, son tumores benignos formados por agrupaciones de células llamadas células névicas. Los lunares se clasifican en: a) congénitos, presentes desde el nacimiento, y b) adquiridos, que aparecen más tarde. Un lunar puede extirparse porque: a) se considera sospechoso de transformación, b) está en un lugar que se lesiona con frecuencia y causa problemas en el día a día, c) supone un problema estético. El método más adecuado para extirpar un lunar debe decidirse tras hablarlo con el dermatólogo. La elección del método de extirpación adecuado se basa en los resultados del mapeo, la dermatoscopia digital y la valoración clínica de los lunares.

 

En general, los métodos de extirpación de lunares son los siguientes:

 

Extirpación con láser: se elige como método de extirpación solo cuando existe una certeza absoluta de benignidad. La lesión se retira de forma más superficial y normalmente la intervención no deja cicatriz.

 

Shave–excision (extirpación tangencial del lunar): la extirpación se realiza con anestesia local (solución de lidocaína). Tras anestesiar la zona, el lunar que sobresale se retira con una hoja. Para completar la extirpación y para la hemostasia se utiliza láser de CO2 o diatermia.

 

Extirpación quirúrgica: los lunares sospechosos de malignidad o los lunares planos se extirpan quirúrgicamente con un margen alrededor (márgenes sanos), para eliminarlos por completo y enviarlos a biopsia. En caso de extirpación quirúrgica queda una marca (cicatriz), según la profundidad y el tamaño del lunar, el método de extirpación y la capacidad de cicatrización de cada organismo, aunque puede mejorarse más adelante con láser.

 

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