Los nevus (lunares) son lesiones que en su gran mayoría son benignas.
Para el diagnóstico del melanoma y de las lesiones pigmentadas de la piel se utilizan métodos especiales, como la dermatoscopia y el mapeo por ordenador.
El control inicial de los lunares se realiza mediante una exploración clínica minuciosa junto con la dermatoscopia. Esta última es un método clínico especial en el que se utiliza el dermatoscopio, es decir, una lente especial de alta resolución y nitidez que permite al dermatólogo ver «dentro» de la lesión. Así se valoran en una primera fase los lunares y se decide si un lunar debe extirparse quirúrgicamente.
Algunas personas con muchos lunares necesitan un mapeo digital de lunares. En el mapeo digital se utilizan lentes de altísima resolución para registrar incluso las características más sutiles de los lunares. Este método permite fotografiar digitalmente zonas del cuerpo para poder registrar y valorar la posible aparición de nuevos lunares, y además permite registrar cada lunar por separado.
Todo el procedimiento no supera una hora y suele repetirse cada año, o antes si se considera necesario.
En los pacientes que pertenecen a grupos de alto riesgo de cáncer de piel se recomienda un control periódico del tamaño y de la estructura microscópica de los lunares.