La dermatitis atópica desempeña un papel importante en la aparición y evolución posterior de otras enfermedades alérgicas. Esto se debe a la llamada «marcha atópica» (atopic march). Con el término «marcha atópica» nos referimos al orden en que aparecen las enfermedades alérgicas desde la infancia hasta la adolescencia y la edad adulta: normalmente se empieza con la dermatitis atópica, a menudo seguida de una alergia alimentaria (a leche, huevo, cereales, pescado, frutos secos, etc.), y después aparecen la rinitis alérgica y el asma bronquial alérgica.
En la mayoría de los casos aparece por primera vez en los 2 primeros años de vida, con una intensa sequedad de la piel, en zonas o, con más frecuencia, en todo el cuerpo, y con lesiones cutáneas características, como piel roja, irritada, ligeramente hinchada y muy seca, que puede presentar pequeñas heridas y exudar líquido.
• La alteración de la función barrera de la piel
• Factores inmunológicos
• Factores ambientales
• Predisposición genética
Se recomienda evitar las sustancias que pueden irritar la piel (jabones, productos químicos, etc.) y prestar atención a alimentos como la leche, el huevo, los cereales, los frutos secos, la soja y el pescado, ya que pueden agravar el problema.
El cuidado de la piel con productos hidratantes es el eje central del tratamiento. Los preparados con corticoides son una intervención terapéutica de corta duración cuando la hidratación por sí sola no basta para proteger la barrera cutánea.
Cuando la enfermedad está en fase de brote se administra una pomada con corticoides. Para prevenir los brotes existen fármacos especiales llamados inhibidores tópicos de la calcineurina, y se utilizan antihistamínicos para calmar el picor intenso.