Lesiones malignas

Los tres tipos más frecuentes de cáncer de piel son: el carcinoma basocelular (BCC), el carcinoma espinocelular (SCC) y el melanoma.

Carcinoma basocelular (Basal Cell Carcinoma – BCC)

Es la forma más frecuente de cáncer de piel. Aparece en las zonas del cuerpo más expuestas al sol, como la cara (nariz, frente, nacimiento del cabello), el cuello y la espalda. Entre los factores implicados en su aparición están las técnicas de bronceado (solárium), el contacto con arsénico, las heridas abiertas que no cicatrizan, las enfermedades cutáneas crónicas (queratosis actínica, liquen plano, lupus, psoriasis), las complicaciones de quemaduras y cicatrices, las mutaciones genéticas y los síndromes del nevus basocelular, del carcinoma basocelular nevoide y de Gorlin.

 

A los grupos de alto riesgo de carcinoma basocelular pertenecen las personas con inmunodeficiencia, con piel clara, las que se exponen al sol por motivos laborales durante largos periodos y las que tienen antecedentes personales o familiares de cáncer de piel. Rara vez produce metástasis, pero tiende a crecer y a destruir los tejidos circundantes. Esto, junto con su tendencia a reaparecer en la misma zona o en otros lugares, hace necesario su tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento quirúrgico consiste en su extirpación radical, normalmente con anestesia local en la consulta.

Carcinoma espinocelular (Squamous Cell Carcinoma – SCC)

Es el segundo tumor de piel más frecuente después del carcinoma basocelular y el más agresivo después del melanoma. Suele aparecer en las zonas del cuerpo más expuestas al sol, como la cara, las manos y las piernas, y con menos frecuencia en mucosas como la boca y los genitales. Antes de que aparezca el SCC, en la zona de la piel se observan alteraciones como arrugas, cambios de color y pérdida de elasticidad. Los factores implicados son casi los mismos que en el BCC: exposición solar crónica, bronceado artificial (solárium), traumatismos cutáneos, inflamaciones crónicas y úlceras, cicatrices, quemaduras y exposición de la piel a radiación o a productos químicos como el arsénico. Presentan una alta frecuencia de SCC las personas con inmunosupresión (quimioterapia, fármacos antirrechazo tras un trasplante de órganos), infección por el virus de la inmunodeficiencia (VIH), predisposición hereditaria o lesiones precancerosas como la queratosis actínica, la queilitis actínica, la leucoplasia y la enfermedad de Bowen.

El diagnóstico se basa en la exploración clínica por el dermatólogo, la dermatoscopia y la biopsia si la lesión es grande.

Tratamiento

El tratamiento quirúrgico consiste en su extirpación con anestesia local en el quirófano aséptico de la consulta. Debido a su tendencia a extenderse a los tejidos circundantes, el diagnóstico y la extirpación deben ser precoces.

Melanoma

El melanoma es el tumor de piel más maligno y uno de los más agresivos. Se origina en los melanocitos de la capa basal de la epidermis. Se localiza sobre todo en la piel, pero también puede aparecer en mucosas, como en el ojo, las meninges y el intestino. Las principales causas del melanoma son la exposición a la radiación ultravioleta y las características fenotípicas: fototipos I y II de Fitzpatrick, un gran número de nevus melanocíticos o la presencia de nevus displásicos, nevus congénitos de gran tamaño, los antecedentes personales o familiares de melanoma, las mutaciones hereditarias de los genes CDK4 y CDKN2A, la transformación de un léntigo maligno, de nevus congénitos o melanocíticos, la irritación crónica de los lunares y la inmunosupresión; también se implican los cambios de las hormonas femeninas durante el embarazo o con la toma de anticonceptivos.

 

El melanoma se caracteriza por una serie de rasgos clínicos conocidos como regla ABCDE. Es muy importante para el diagnóstico precoz, que determinará en gran medida el pronóstico de la enfermedad:

–Asymmetry: asimetría

–Border: bordes irregulares

–Colour: color (cambio de color reciente o policromía)

–Diameter: diámetro > 6 mm

–Elevation: elevación o nódulo palpable

 

El melanoma puede producir metástasis en los ganglios linfáticos y también por vía sanguínea en órganos distantes. Por eso es muy importante el diagnóstico precoz por parte del dermatólogo mediante la exploración clínica, la dermatoscopia y, finalmente, la biopsia. El siguiente paso tras el diagnóstico es la estadificación del melanoma, que se determina midiendo su grosor, la profundidad alcanzada en la piel y la posible presencia de metástasis en los ganglios cercanos o en otros órganos.

Tratamiento

El tipo de tratamiento se determina según el estadio. La cirugía es el tratamiento principal del melanoma: se realiza la extirpación radical del tumor primario y, según el estadio y el ganglio centinela, el paciente se somete a un vaciamiento ganglionar de la zona afectada. En las formas avanzadas de melanoma se aplican la quimioterapia, la inmunoterapia (interferón, ipilimumab) y, en menor medida, la radioterapia.

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