• Eritema transitorio: los pacientes refieren que, de forma repentina o tras la acción de algún factor desencadenante como el aumento de la temperatura ambiente, el consumo de alcohol o de especias y sobre todo el estrés psicológico, presentan un eritema (enrojecimiento) transitorio, sobre todo en la cara, el cuello o el esternón.
• Eritema persistente: ahora el enrojecimiento de la cara es permanente y empiezan a verse pequeños vasos en la superficie de la piel, sobre todo a los lados de la nariz y en las mejillas. El enrojecimiento se intensifica todavía más con los factores desencadenantes.
• Pápulas y pústulas: además del eritema, aparecen en la piel granitos rojos (pápulas), algunos de los cuales contienen pus (pústulas). El cuadro se parece al acné común de la adolescencia, pero falta la característica principal de este, los comedones (los pequeños puntos negros, comedones abiertos, o los relieves blanquecinos, comedones cerrados).
• En el último estadio, que por suerte es raro, además de todas las características anteriores se produce también una marcada hiperplasia de las glándulas sebáceas junto con un crecimiento excesivo del tejido conjuntivo, con el consiguiente engrosamiento de la piel y deformación del rostro. Según la localización se distinguen rinofima (en la nariz), metofima, otofima y gnatofima.
La causa es en realidad desconocida, pero se han implicado diversos posibles factores, como:
• Trastornos gastrointestinales
• Actividad de microorganismos
• Trastornos vasculares
• Anomalía de la unidad pilosebácea
• Daño en los tejidos subyacentes
• Predisposición genética
• Combinación de predisposición genética y exposición solar
• Tratamientos farmacológicos que provocan vasodilatación
Las opciones de tratamiento dependen del estadio y la intensidad de la enfermedad.
En los estadios iniciales se recomienda la aplicación tópica de productos cosméticos vasoconstrictores, a menudo de origen vegetal. En estadios más avanzados es necesario el uso de preparados farmacéuticos tópicos que contienen sobre todo metronidazol o ácido azelaico. En los estadios avanzados (papulopustuloso) es necesaria la administración de fármacos por vía oral, ya sean antibióticos (tetraciclinas) o derivados de la vitamina A (isotretinoína) a dosis bajas. En el último estadio, el del rinofima, se necesita una intervención dermoquirúrgica con cauterización de las lesiones mediante diatermia o láser.