Los hongos que suelen afectar a las uñas y a la piel se llaman dermatofitos. Las micosis de la piel y de las uñas se producen cuando estas se exponen a hongos dermatofitos (Dermatophyte fungi) durante un largo periodo y cuando los hongos encuentran las condiciones adecuadas (temperatura elevada, humedad) y se multiplican intensamente.
En concreto, la onicomicosis es la infección de la lámina de la uña. Puede deberse a tres categorías de hongos: los dermatofitos, las levaduras (especies de Candida) y los mohos no dermatofitos.
Las micosis se transmiten por contacto con la piel o por contacto directo con animales infectados, pero también en el mar o en la piscina, debido a la humedad que favorece el crecimiento de los hongos.
La micosis de la piel presenta un cuadro clínico diferente según el tipo de hongo. Los síntomas principales de una micosis cutánea suelen ser picor, ligero escozor, enrojecimiento y descamación. Más tarde aparecen, según la causa, irritación o heridas entre los dedos, mientras que en las plantas de los pies y los talones suelen observarse sequedad y engrosamiento. Una placa (elevación de la piel) eritematosa, bien delimitada de la piel sana que la rodea, con curación central y descamación periférica, normalmente en las zonas expuestas, con o sin picor; eritema con descamación leve entre los últimos dedos del pie; pelos rotos en el cuero cabelludo; grietas, escamas y descamación: estos son los cuadros más frecuentes de una micosis.
Una uña infectada se reconoce por los siguientes signos
• Tiene un color blanco, amarillo o marrón
• Cambia de forma y se vuelve más gruesa
• Se vuelve frágil y se desmenuza con facilidad
• Tiene un olor desagradable
Los fármacos tópicos (en forma de crema, pomada, loción, polvo, etc.) pertenecen a tres categorías principales: los azoles, las alilaminas y las hidroxipiridonas. Otros fármacos tópicos son la amorolfina, la haloprogina y el tolnaftato.
Los antifúngicos orales deben administrarse siempre con receta y bajo control médico, por sus posibles efectos secundarios e interacciones con otros fármacos.
En la onicomicosis el tratamiento oral se administra, de forma continua o intermitente, durante al menos 3 meses. El tratamiento de las onicomicosis suele ser difícil y largo, y el paciente debe cumplirlo rigurosamente. Las uñas son dianas difíciles para los antifúngicos, por eso a menudo se propone el raspado y/o el uso de láser cada 2-3 semanas.