Mesoterapia

La mesoterapia es un tratamiento muy extendido, moderno y científicamente reconocido, ideal para prevenir y combatir el envejecimiento, la deshidratación y la flacidez de la piel.

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En verano nuestra piel sufre por la exposición al sol y pierde hidratación y luminosidad. Por eso el otoño es la época ideal para reparar los daños y las consecuencias que la radiación ultravioleta provoca en la piel. Hoy, con la ayuda de la mesoterapia, el tratamiento de estos daños cutáneos es muy sencillo y extraordinariamente eficaz.

 

La mesoterapia es un tratamiento muy extendido, moderno y científicamente reconocido, ideal para prevenir y combatir el envejecimiento, la deshidratación y la flacidez de la piel. Es un tratamiento inyectable que solo debe realizarse en consultas médicas: no tiene efectos secundarios importantes, pero para que sea totalmente seguro debe realizarlo un dermatólogo especializado. Normalmente es indoloro, no requiere tiempo de recuperación y estimula la regeneración natural de la piel.

Con la mesoterapia podemos hoy aportar a la piel, mediante técnicas especiales, vitaminas, oligoelementos, ácido hialurónico, péptidos e incluso células madre, para que recupere firmeza, hidratación y luminosidad. Se aplica en hombres y mujeres, sobre todo en las zonas del cuerpo expuestas al sol (rostro, párpados, cuello, escote, manos).

 

La mesoterapia se combina perfectamente con otros tratamientos de dermatología estética, como los láseres de regeneración, los rellenos, los peelings químicos, los hilos y la toxina botulínica, mejorando aún más el aspecto de la piel.

Los resultados de la mesoterapia son visibles de inmediato, desde la primera sesión, mientras que para completar el tratamiento suelen necesitarse 4-6 sesiones con intervalos de 2-4 semanas. El dermatólogo propondrá el tipo de mesoterapia, la profundidad y los puntos de infiltración de los productos para lograr el resultado ideal.

 

Los productos de mesoterapia se aplican de muchas formas que dependen de la experiencia de cada médico; lo ideal es utilizar protocolos de tratamiento personalizados, basados en los estándares internacionales, para tratar cada problema de la mejor forma según las características de cada paciente, como la edad, el fototipo de piel, la zona del rostro o del cuerpo tratada y el grado de fotoenvejecimiento.

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