Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que afecta al 2-3% de la población en diversas formas; la más frecuente es la psoriasis en placas, que corresponde a alrededor del 80% de los casos. No es contagiosa.

Descripción

Los síntomas más frecuentes son el picor y las erupciones cutáneas, que se caracterizan por enrojecimiento y descamación. Las zonas del cuerpo más afectadas son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y el tronco.

En los últimos años han aumentado nuestros conocimientos sobre la fisiopatología de la enfermedad, y la investigación científica ha demostrado que la psoriasis es una enfermedad inflamatoria sistémica asociada a diversas comorbilidades.

También es frecuente la artritis psoriásica, en alrededor del 30% de los casos. La artritis psoriásica se caracteriza por dolor y alteraciones progresivas de las articulaciones. Si no se trata a tiempo, puede provocar deformidad o destrucción de las articulaciones y discapacidad.

En los pacientes con psoriasis suele coexistir el síndrome metabólico (hipertensión, diabetes mellitus, hiperlipidemia y obesidad abdominal). Además, la psoriasis grave se asocia de forma significativa a una mayor predisposición a enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, etc.). El riesgo cardiovascular es aún mayor en personas jóvenes con enfermedad grave.

La enfermedad afecta negativamente a la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus familiares.

Tratamiento

El tratamiento se personaliza para cada paciente según la gravedad y la forma de la enfermedad, así como la edad del paciente. Las formas leves de psoriasis se tratan con preparados tópicos con corticoides, con la combinación de corticoides y vitamina D o con los más recientes inhibidores de la calcineurina.

En las formas más graves de la enfermedad pueden administrarse fármacos por vía oral, como inmunosupresores (ciclosporina, metotrexato) o retinoides (derivados de la vitamina A), apremilast (inhibidor de la fosfodiesterasa 4), así como tratamientos con fármacos biológicos, que incluyen distintas categorías, como los anti-TNF (principalmente etanercept, adalimumab, infliximab y certolizumab), el anti-IL12/23 (ustekinumab) y los inhibidores de la IL-17A (secukinumab y brodalumab).

Una alimentación equilibrada también puede desempeñar un papel importante. Deberían evitarse los alimentos que se consideran perjudiciales para la psoriasis, como la carne, los huevos, las grasas animales y sus derivados, y se recomiendan el pescado azul y el aceite de pescado. En los últimos años los tratamientos para la psoriasis evolucionan continuamente, de modo que disponemos de fármacos nuevos, modernos y extraordinariamente eficaces.

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